EL RÍO QUE NOS LLEVA

19 de septiembre de 2016

Donde sobran las palabras habitan las emociones y como en ediciones anteriores, este Campo de Trabajo 2016 ha supuesto tanto para voluntarios participantes como para monitores, jóvenes y población general de Almedinilla una experiencia tan enriquecedora que algo en nosotros/as ha cambiado.

Denominado "El río que nos lleva: Trabajos voluntarios en el Ecomuseo del Río Caicena" y celebrado del 10 al 24 de julio, este proyecto concedido una vez más por el Instituto Andaluz de la Juventud al municipio de Almedinilla ha sido uno de los más fructíferos en cuanto a actuaciones de mejora y acondicionamiento del entorno del río Caicena y otros parajes de interés medioambiental, como la cueva de La Encantá, la ruta hacia el Cerro de la Cruz o el camino de Las Esperillas. Con dichas actuaciones se ha favorecido el conocimiento de nuestro entorno natural y del patrimonio histórico, su respeto y el cuidado del mismo.

La convivencia entre este grupo de jóvenes arrancaba el domingo 10 de julio con una reunión entre voluntarios y monitores en el comedor del CEIP Rodríguez Vega, edificio utilizado como alojamiento durante este periodo. Tras las presentaciones y algunas dinámicas de grupo se inició la convivencia entre todos/as nosotros/as. La semana se antojaba llena se actividades y momentos para conocerse mejor, pero no podía acabarse este primer encuentro sin una pequeña fiesta de bienvenida en la que pudieran empezar a interactuar entre ellos/as, y en la que parte del Grupo de Teatro Corporal "Somnus" participó llevando a cabo una de las representaciones más festivas que se suelen llevar a cabo en las comidas romanas, las bacanales.

La semana comenzó y con ella los trabajos a realizar en cada una de las actividades principales programadas, como fueron la restauración de los murales decorativos del Huerto San Juan, acondicionamiento de la ruta internacional GR7, limpieza de yacimientos arqueológicos y restauración de muros del poblado íbero y acondicionamiento de las rutas del Pingorote hacia el Cerro de la Cruz y la de Las Esperillas. Una de las actuaciones con más impacto y relevancia ha sido la construcción de las escaleras de bajada al paraje del Zurreón, llevada a cabo por personal del ayuntamiento con la ayuda de este grupo de voluntariado. Unas escaleras de acceso a un paraje que abruma por su belleza y que en la actualidad y por desgracia, se muestra carente del elemento que lo caracteriza, el agua. Esperamos que la temporada de lluvias que se avecina sea abundante en nuestra zona, ya que la escasez de dicho elemento hace que parajes como éste o el salto del Caballo pierdan en cierta medida su belleza natural. 

Durante las dos semanas de trabajo de campo se fueron concluyendo las distintas actividades principales, acompañadas de tardes llenas de actividades complementarias y lúdico formativas como fueron los talleres de recogida de plantas medicinales y elaboración de ungüentos, elaboración artesanal de queso o el taller de alfarería y cerámica íbera. Actividades que sirven como introducción a la cultura local y del mundo rural, tanto en los aspectos culturales e históricos como en los medioambientales y etnológicos. También se llevaron a cabo las visitas a los yacimientos de Almedinilla, la Villa Romana "El Ruedo" y el Poblado Íbero "El Cerro de la Cruz", así como al Museo Histórico-Arqueológico. No se quiso dejar pasar la oportunidad de que este grupo de jóvenes conocieran la localidad de Alcalá la Real y su festival Etnosur, Zuheros y su Cueva de los Murciélagos o Moclín y su ruta por el río Velillos. 

Con respecto a la conexión establecida entre jóvenes participantes y la juventud local, hemos de decir que ha sido magnífica, creando unos lazos que perdurarán el el tiempo, lo cual nos consta, y por lo que podemos afirmar que ahora el río que nos lleva es el mismo. Este era uno de los objetivos prioritarios marcados desde la organización, la interacción entre todos/as ellos/as. Dicha convivencia se ha convertido en parte del patrimonio intangible de los almedinillenses, algo que es esperado verano tras verano, donde jóvenes y adultos saben de la llegada de un grupo de voluntariado que aportará vivencias, historias y sobre todo aportará su granito de arena en la conservación y el desarrollo del patrimonio de nuestro municipio. De esta manera se fomenta entre nuestros jóvenes el espíritu del trabajo cooperativo y voluntario, algo que consideramos fundamental para desarrollarse como personas.

Finalmente, cuando llega el último día, ese día que te hace recordar tantos momentos buenos vividos, esa última noche donde las palabras se quedan cortas…afloran los sentimientos. Sentimientos forjados día a día, a través del trabajo y la conviviencia de un grupo muy humano y solidario de jóvenes que llevarán Almedinilla grabada en algún rincón de sus corazones. Desde aquí agradecemos enormemente a este grupo de voluntarios el haber compartido unos días de convivencia y trabajo en nuestro municipio.

Igualmente, agradecemos a los jóvenes almedinillenses su participación en muchas de las actividades y por formar parte de este proyecto. Y cómo no, gracias al Ayuntamiento de Almedinilla, al Ecomuseo del Río Caicena y a la empresa pública Somnus por contar con su apoyo y disponibilidad en cada momento.

 

José Mª Chica Malagón

Director Campo de Trabajo Almedinilla 2016

 

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